Para qué te sirve Instagram como artista
Instagram sirve para que tu obra circule, para que te sigan galerías, comisarios o curadores y coleccionistas, y para que te escriban. El archivo de tu obra, la tienda y la dirección que das cuando alguien quiere saber quién eres tienen su sitio en una web propia.
Hay dos razones para repartir el peso entre Instagram y un sitio propio:
- Lo que ve cada persona lo decide la plataforma. El responsable de Instagram, Adam Mosseri, lo explica así (se abre en una pestaña nueva): cada parte de la aplicación (la pestaña de inicio, las historias, explorar, los reels y la búsqueda) ordena con su propio algoritmo, a partir de señales como la actividad de quien mira, los datos de la publicación, los de quien publica y el historial entre los dos. Tú decides qué publicas; cuánta gente lo ve lo decide ella.
- La cuenta vive en casa ajena. Según sus condiciones de uso (se abre en una pestaña nueva), la propiedad de lo que publicas sigue siendo tuya, y le concedes una licencia mundial, no exclusiva, transferible, sublicenciable y libre de regalías para alojarlo, usarlo, mostrarlo y crear obras derivadas. Y las normas, los formatos y el alcance cambian cuando la plataforma decide.
Para un artista, las redes son opcionales y ayudan a que te encuentren, sobre todo si tienes un sitio propio al que llevar a la gente: por qué y qué lleva está en qué debe tener la web de un artista.
Instagram es el escaparate de paso; tu web es la casa. Cada publicación funciona mejor como invitación a entrar que como sustituto de la casa.
Una bio que diga quién eres en 150 caracteres
La biografía admite hasta 150 caracteres (se abre en una pestaña nueva). Úsalos para tu nombre, tu disciplina, tu ciudad y lo que está pasando ahora; y en los enlaces, tu web primero.
- Quién: tu nombre como firmas y tu disciplina o técnica («pintora», «grabado y libro de artista»).
- Dónde: la ciudad donde trabajas. Te sitúa para quien busca artistas cerca.
- Ahora: la exposición en curso con sus fechas, la serie nueva, una convocatoria. Cámbialo cuando cambie.
- Cómo: si aceptas encargos, dilo, y di por dónde se piden.
Un ejemplo de 105 caracteres: «Pintora. Óleo sobre lino, paisaje de costa. Valencia. Marea baja, en la galería hasta el 30 de noviembre.»
Instagram permite añadir hasta cinco sitios web (se abre en una pestaña nueva) al perfil. Pon tu web la primera y, detrás, lo que cambie con el tiempo: la tienda, la exposición actual o el boletín. Si tienes web, ella misma hace de página de enlaces, sin intermediarios.
Para la foto de perfil, tu cara o tu firma. Una obra reducida al tamaño de una uña se vuelve irreconocible.
Qué publicar: obra, proceso, sala y contexto
Cuatro tipos de publicación dan para años: la obra terminada, el proceso, la obra en su sitio y el contexto que la explica.
- La obra terminada. Bien fotografiada, entera y con su ficha en el texto. Cómo hacer esas fotos sin estudio está en cómo fotografiar tu obra para la web.
- El proceso. Bocetos, capas, el taller, una pieza a medias. Es lo que queda fuera de la web y de la galería, y lo que más acerca a quien te sigue.
- La obra en su sitio. La sala de una exposición, el montaje, una pieza en casa de quien la compró (con su permiso). Da la escala y demuestra que la obra circula.
- El contexto. Por qué empezaste una serie, qué estás leyendo, una exposición que te ha marcado, una fecha que importa. Una publicación de contexto hace que la siguiente de obra se entienda mejor.
Las series funcionan bien como publicación con varias fotos: Instagram admite hasta 20 fotos y vídeos (se abre en una pestaña nueva) en una sola. La obra entera primero, después los detalles y, al final, la vista en sala.
Publica cuando tengas algo de tu obra que enseñar, y súmate a tendencias o retos solo cuando tengan que ver con ella: una cuenta con menos publicaciones y todas buenas se recorre mejor.
Formatos: cómo publicar la obra entera
Según la ayuda de Instagram (se abre en una pestaña nueva), una foto de hasta 1080 píxeles de ancho conserva su resolución si su proporción está entre 1,91:1 (apaisada) y 3:4 (vertical): con 1080 de ancho, entre 566 y 1440 de alto. Si la proporción se sale de ese margen, Instagram la recorta. Por eso una obra muy vertical o muy apaisada se publica entera, sobre un fondo liso con una proporción admitida.
| Si tu obra es… | Cómo publicarla |
|---|---|
| Apaisada, hasta 1,91:1 | Entera, sin márgenes |
| Más apaisada (un friso, una serie en fila) | Entera sobre un fondo apaisado o cuadrado, y los detalles en las fotos siguientes |
| Cuadrada o algo vertical, hasta 3:4 | Entera, sin márgenes |
| Más vertical que 3:4 | Entera sobre un fondo 3:4, con margen a los lados |
| Una serie con formatos distintos | Todas sobre el mismo fondo (por ejemplo, 3:4) con sus márgenes |
La última fila tiene su razón: en una publicación con varias fotos, la orientación que elijas (cuadrada, vertical u horizontal) vale para todas a la vez. Si mezclas un cuadro vertical con uno apaisado sin preparar el fondo, uno de los dos saldrá cortado.
Para el fondo, un color neutro y siempre el mismo: blanco, gris claro o el de tu web. Y aprovecha el texto alternativo, que Instagram deja escribir antes de publicar y cambiar después (se abre en una pestaña nueva): un texto que describe lo que se ve (y el título, si no está escrito al lado); la ficha va en el texto de la publicación. Lo leen las personas que usan lector de pantalla.
Textos con datos de la obra
El texto de cada publicación completa la imagen con sus datos: título, año, técnica, medidas, dónde se puede ver y una frase concreta sobre la obra.
Un ejemplo: «Marea baja, 2025. Óleo sobre lino, 100 × 81 cm. Tercera de la serie sobre la costa del Saler, pintada a partir de apuntes tomados con la marea baja, a las siete de la mañana. En la galería hasta el 30 de noviembre; ficha y precio en mi web, enlace en el perfil».
- Una frase concreta vale más que tres adjetivos. Cómo está hecha, de dónde sale, qué cambió respecto a la anterior.
- Etiquetas, pocas y precisas: la técnica, la ciudad, la exposición. Y la ubicación de la sala cuando expongas.
- Dos idiomas si tu público lee en inglés: el texto en español y debajo en inglés, escrito directamente en ese idioma.
- Menciona a quien corresponde: la galería, el comisario, quien hizo las fotos de sala.
Los textos largos sobre tu práctica (el statement, los textos de obra) tienen su propio oficio y su sitio natural en la web, donde se leen enteros y los encuentran los buscadores.
Constancia a un ritmo que puedas sostener
Mejor poco y sostenido que mucho durante un mes. Elige un ritmo que puedas mantener un año entero: el número de publicaciones que funciona cambia de una cuenta a otra.
- Trabaja por tandas. Fotografía una serie entera de una vez y escribe todos sus textos seguidos. Tendrás publicaciones listas para semanas.
- Reserva un rato fijo para responder. Los mensajes de galerías, coleccionistas o comisarios merecen respuesta; las conversaciones serias (un encargo, una compra, una exposición) pásalas al correo, donde queda constancia.
- Una red bien llevada antes que tres a medias. Si tu obra se entiende mejor en vídeo de proceso, el vídeo corto tiene sentido en Instagram o en TikTok; si eres ilustrador, tu portafolio también se mira en otras plataformas. Con poco tiempo, concéntralo en una.
Si prefieres que te dejemos el perfil a punto, o que lo llevemos nosotros con tu obra y con tu aprobación publicación a publicación, lo hacemos en redes sociales para artistas.
Lleva a tu gente a lo que controlas: tu web y tu boletín
Una web propia y una lista de correo son los dos canales que controlas tú. Si ya los tienes, lleva a tu web cada publicación que puedas, y a tu boletín, a quien quiera enterarse antes que nadie; si todavía no, son lo siguiente que conviene preparar.
- Enlaza la obra concreta. Si una obra tiene su página en tu web, con su ficha, sus detalles y su precio, enlaza esa página: quien llega desde una publicación busca esa obra.
- La web es lo que aparece cuando te buscan. Quien ve tu obra en Instagram y quiere saber más, busca tu nombre en Google. Que lo primero que encuentre sea tu web, con tu trayectoria bien contada, es trabajo de posicionamiento.
- Un boletín sencillo. Una vez al mes, o cuando haya algo (una exposición, una serie nueva, obra disponible). Tu mensaje va directo a quien lo pidió, y decides tú cuándo y a quién llega.
- Con permiso. Apunta a tu lista solo a quien lo pida. En España es además una obligación legal: la LSSI (se abre en una pestaña nueva) exige que las comunicaciones publicitarias por correo electrónico se hayan pedido o autorizado expresamente. Cómo montar el boletín, en newsletter para artistas.
La web, además, guarda todo lo que en Instagram se pierde en el desplazamiento: la obra ordenada por series, la trayectoria, los textos y las fichas. Si la tienes pendiente, es lo primero: webs prémium para artistas.
Fuentes
- Instagram, Resolución de las fotos que compartes en Instagram (se abre en una pestaña nueva)
- Instagram, Añadir una biografía a tu perfil (se abre en una pestaña nueva)
- Instagram, Añadir sitios web a tu perfil (se abre en una pestaña nueva)
- Instagram, Compartir una publicación con varias fotos o vídeos (se abre en una pestaña nueva)
- Instagram, Editar el texto alternativo de una publicación (se abre en una pestaña nueva)
- Instagram, Condiciones de uso (se abre en una pestaña nueva)
- Adam Mosseri, Instagram Ranking Explained (se abre en una pestaña nueva)
- BOE, Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información, artículo 21 (se abre en una pestaña nueva)