Reproducción u obra gráfica original
Una lámina de un cuadro es una reproducción: una copia impresa de una obra hecha con otra técnica. Una obra gráfica original, en cambio, es la que el artista concibe desde el principio para estamparla (un grabado, una litografía, una serigrafía), y cada ejemplar de su tirada es obra suya. Las dos se venden, y las dos pueden ir firmadas, pero la ficha tiene que decir cuál es cuál.
El diccionario de arte gráfico de la Calcografía Nacional lo precisa con la Declaración de Venecia de 1992: una obra gráfica es original «cuando ha sido expresamente concebida para ser realizada únicamente con los procedimientos del arte gráfico». La misma declaración admite cualquier procedimiento técnico, fotomecánico incluido, y cualquier soporte, material o inmaterial, si el artista lo necesita para su obra. Por eso una imagen que creas en digital para imprimirla puede ser una edición original, y la impresión de un óleo es una reproducción.
La diferencia tiene consecuencias. El diccionario recuerda que el valor de mercado de una reproducción es mucho menor que el del original. Y la ley de California, por ejemplo, obliga a decir por escrito cuándo un ejemplar es una reproducción fotomecánica de una imagen hecha con otra técnica, y si el artista la ha firmado o autorizado.
Cómo se hace una lámina, paso a paso
Una buena lámina sale de cinco pasos: una digitalización fiel, un archivo preparado para el tamaño de impresión, una prueba de color, el papel y las tintas adecuados y una revisión de cada copia.
- Digitaliza la obra. Las guías de digitalización de las agencias federales de Estados Unidos (FADGI) recomiendan para la pintura una cámara digital o un escáner planetario, entre 300 y 600 píxeles por pulgada al tamaño real de la obra según el nivel de calidad, y un flujo de color con perfiles ICC. Si la obra tiene textura o brillos, fotografíala con luz controlada; cómo hacerlo sin estudio está en cómo fotografiar obra de arte para la web.
- Prepara el archivo al tamaño de impresión, a partir de un archivo maestro que guardas intacto. La resolución y el perfil de color que pide cada imprenta los explicamos en imágenes de obra para imprenta y para web.
- Pide una prueba impresa y compárala con el original bajo buena luz. Las mismas guías FADGI advierten que la tecnología actual no permite reproducir con exactitud muchas obras, así que cuenta con ajustar el color antes de aprobar la prueba. La prueba que apruebes será el modelo de todas las copias, igual que el B.A.T. en el grabado.
- Elige papel y tintas. Lo habitual es papel de bellas artes de calidad de archivo (el que se vende como fine art), papel fotográfico o lienzo, impresos con tintas de pigmento.
- Revisa cada copia antes de firmarla: color, manchas y márgenes.
Sobre las tintas, el Image Permanence Institute, el laboratorio de conservación del Rochester Institute of Technology, resume la diferencia: en general, los pigmentos resisten mejor la humedad, la contaminación y la luz, y los colorantes aguantan mejor la manipulación. La superficie de una impresión de pigmento es muy sensible al roce: el instituto recomienda que solo la toque un plástico liso, como una lámina de poliéster, porque incluso un buen papel de protección puede mancharla o abrillantarla.
Qué es una giclée
Giclée es el nombre que se da a la impresión digital de chorro de tinta de calidad, sobre papel de bellas artes o lienzo, que se usa para reproducciones y ediciones. Según el tesauro de arte y arquitectura del Getty, el término lo acuñó el grabador Jack Duganne en 1991 para las impresiones de chorro de tinta sobre papel de calidad, y ha pasado a usarse más para tiradas grandes de reproducciones que para obra original.
En la práctica, la calidad la dan la impresora, las tintas de pigmento, el papel y el control de color. Por eso, en la ficha, nombra el proceso y el papel: «Impresión de inyección de tinta con pigmentos (giclée) sobre papel de bellas artes», por ejemplo, mejor que «giclée» a secas. Es también lo que pide el Image Permanence Institute para las cartelas: el nombre del proceso, inyección de tinta, en lugar de términos no normalizados como «giclée».
Tirada abierta o limitada
Una tirada abierta se imprime a medida que se vende, sin número máximo. Una tirada limitada fija de antemano cuántos ejemplares habrá, y cada uno lleva su número. Las dos son válidas: la abierta encaja con láminas asequibles; la limitada, con piezas firmadas y numeradas de precio más alto.
Si eliges la limitada, el número es un compromiso con quien compra. La ley de California lo convierte en garantía expresa: el tamaño declarado de una edición limitada garantiza que no se han hecho más ejemplares de la misma imagen, pruebas incluidas, en esa ni en otra edición limitada. Y el diccionario de la Calcografía recuerda la regla del mercado: cuanto más corta es una tirada, más alto es el precio de cada ejemplar.
Tres decisiones antes de imprimir la primera:
- Cuántos ejemplares y de qué tamaño. Si haces la misma imagen en dos tamaños, trátalos como ediciones distintas y di cuántas hay de cada uno.
- Cuántas pruebas de artista reservas fuera de la tirada.
- Cómo se firma y numera: a lápiz, en el margen, con la fracción 1/50, 2/50… Cómo se hace, con sus marcas (P.A., H.C., B.A.T.), está en cómo numerar una edición y las pruebas de artista.
Cuánto cobrar por una lámina
El precio de una lámina se calcula desde su coste y se mantiene muy por debajo del original. La razón la da el propio mercado: la lámina es una reproducción, y quien compra el cuadro paga una obra única.
Suma lo que cuesta cada copia (impresión, papel, tubo o embalaje, certificado) y la parte proporcional de la digitalización y de las pruebas, y añade tu margen. Después revisa tres cosas:
- Coherencia entre tamaños: la lámina grande cuesta más que la pequeña, con el mismo criterio para toda tu obra.
- Coherencia con tu obra original: si tus cuadros suben de precio, las láminas acompañan.
- El mismo precio en todos los canales, como con los originales; el método está en cómo poner precio a tus cuadros.
Una edición limitada, firmada y numerada, admite un precio más alto que una lámina de tirada abierta del mismo tamaño, porque hay menos ejemplares y cada uno lleva la firma del artista.
Impresión bajo demanda o tirada propia
Puedes imprimir tú (con una imprenta o un taller de tu confianza) y vender desde tu web, o dejar que una plataforma imprima y envíe cada pedido. Las plataformas te ahorran producción y envíos; la tirada propia te deja elegir papel, pruebas y numeración, y quedarte el margen entero. Estas son las condiciones que publican algunas; consulta las vigentes en su web antes de subir obra:
| Canal | Quién imprime y envía | Qué te queda |
|---|---|---|
| Saatchi Art (láminas de tirada abierta) | Saatchi Art, en papel, lienzo y otros soportes | El 60 % del beneficio: el precio de venta menos el coste de producción |
| Artelista | Artelista, que además envía el certificado al cliente | El 35 % del precio que paga el cliente |
| Redbubble | Sus fabricantes | Tu margen: un porcentaje sobre su precio base, del 10 % por defecto, que puedes cambiar; según el nivel de tu cuenta, descuenta además una tarifa de plataforma y otra si tu margen pasa del 20 % |
| Etsy | Tú, o un socio de producción que debes indicar en el anuncio | El precio menos las tarifas de Etsy |
| Tu web | Tú, con tu imprenta o tu taller | El precio menos el coste de cada copia y la comisión de la pasarela de pago |
Dos detalles de sus páginas: Saatchi Art calcula los tamaños que puedes vender a razón de 150 píxeles por pulgada del archivo que subes, y Artelista pide tener los derechos de reproducción de la obra para vender láminas. En la tirada propia, quien lleva la cuenta de los ejemplares eres tú; en las tiendas que montamos dentro de la web del artista, cada edición muestra su tirada y los ejemplares que quedan, y cada venta descuenta el suyo.
Envío, ficha y certificado
Una lámina sin enmarcar viaja plana, entre cartones rígidos, o enrollada en un tubo rígido con los extremos bien cerrados; enmarcada, viaja plana, entre cartones y con las esquinas protegidas. En Artelista, por ejemplo, las láminas sobre lienzo viajan siempre enrolladas en un tubo. Sobre la imagen, mejor una lámina de plástico liso que papel, y el tubo, solo para el viaje: el Image Permanence Institute desaconseja guardar enrolladas las impresiones de pigmento, porque el rollo tensa la capa que recibe la tinta y la cara impresa roza con el dorso del papel.
Con cada lámina van dos papeles que el comprador guarda:
- La ficha: título, año del original, técnica de la reproducción, papel, medidas y, si es edición limitada, el número del ejemplar y el tamaño de la tirada.
- El certificado de autenticidad, firmado, con los mismos datos. Qué debe llevar lo contamos en cómo hacer un certificado de autenticidad.
Si vendes fuera de tu país, calcula el envío por zonas y dilo en la ficha antes del pago.
Fuentes
- Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Calcografía Nacional, «Diccionario del arte gráfico» (1996), entradas «Obra gráfica», «Reproducción fotomecánica», «Numeración», «Serigrafía» y «Firma» (se abre en una pestaña nueva)
- Getty Research Institute, Art & Architecture Thesaurus, «giclée prints» (se abre en una pestaña nueva)
- FADGI, Technical Guidelines for Digitizing Cultural Heritage Materials, 3.ª edición, apartado 3.13 (se abre en una pestaña nueva)
- Image Permanence Institute (RIT), «IPI Guide to Preservation of Digitally-Printed Images» (se abre en una pestaña nueva)
- California Legislative Information, Civil Code, secciones 1740 y 1744 (ediciones limitadas y reproducciones) (se abre en una pestaña nueva)
- Saatchi Art, ayuda, «Selling prints with Saatchi Art» (se abre en una pestaña nueva)
- Saatchi Art, ayuda, «Commission rate» (se abre en una pestaña nueva)
- Artelista, vender arte online: láminas, márgenes y envío (se abre en una pestaña nueva)
- Etsy, ayuda, «What can I sell on Etsy?» (se abre en una pestaña nueva)
- Redbubble, ayuda, «How is my payment calculated?» (se abre en una pestaña nueva)