Qué es un dossier artístico y para qué sirve
El dossier es el documento con el que presentas tu obra a quien la ve por primera vez: una galería, un comisario o curador, un jurado, una residencia o una revista. Muchas convocatorias lo llaman portafolio; en la práctica es lo mismo.
Se diferencia del catálogo, que documenta una exposición y se publica: el dossier es tuyo, cambia cada año y lo envías tú. Por eso tiene que ser corto, estar al día y entenderse por sí solo.
Nosotros lo vemos también desde el otro lado de la mesa: Ximo Sánchez, cofundador del estudio, dirige la revista y galería CDQVA Contemporary Art, donde el dossier es lo primero que se abre cuando alguien propone su obra. Lo que más se agradece es poder entender el trabajo en las tres primeras páginas y encontrar el contacto a la primera.
La estructura, de la portada al contacto
Un orden que funciona para casi todo:
- Portada: tu nombre, tu disciplina, el año del dossier y una obra. Con eso basta.
- Statement, en su versión estándar. Cómo escribirlo está en cómo escribir un statement de artista.
- La obra: una o dos series, una obra por página, cada una con su ficha.
- Textos sobre tu obra, si los hay: un fragmento con su autor, la publicación y la fecha.
- Biografía breve, en tercera persona.
- Currículum artístico.
- Contacto: correo, web si la tienes y, si quieres, teléfono. Repítelo en la portada o en el pie de cada página.
Es una estructura base. Si una convocatoria pide otro orden o documentos propios (un proyecto, un presupuesto, un calendario), su orden manda.
Cuántas obras y cuáles
Pocas y recientes: entre diez y veinte imágenes suelen bastar para enseñar una práctica, y muchas convocatorias ponen el límite antes. La de residencias del CAAM de Las Palmas admitía diez imágenes de obras anteriores como máximo, en un PDF de diez páginas, y la de Casa de México en España pedía un portafolio de veinte páginas como mucho. Las bases cambian de una edición a otra: consulta las de la próxima antes de preparar el tuyo.
Para elegir:
- Coherencia antes que cantidad. Una o dos series completas dicen más que una obra de cada época.
- La mejor imagen, primero, y otra muy buena al final: son las que más se recuerdan.
- Vistas de sala y detalles cuando hacen falta. Una escultura o una instalación se entienden mejor instaladas, y una pintura matérica, con un detalle. Lo contamos en qué necesita la web de un escultor.
- Fotos a la altura de la obra. Una buena obra mal fotografiada parece una obra mediocre: cómo fotografiar tu obra.
- La obra tal como es. Si tienes foto de sala, úsala; mientras llega, la obra sola y bien fotografiada basta y dice más que un montaje digital sobre la foto de un salón.
La ficha de cada obra
Cada imagen lleva su ficha, siempre en el mismo orden: título en cursiva, año, técnica y soporte, y medidas en centímetros, alto por ancho (y por fondo si la obra tiene volumen). Es el orden de los museos: el Reina Sofía da para Guernica la fecha (1937), la técnica (óleo sobre lienzo) y las medidas (349,3 × 776,6 cm), y el cuadro es mucho más ancho que alto.
Un ejemplo inventado, con el formato que recomendamos:
Bancal de enero, 2025. Tierras y aceite de linaza sobre tabla. 40 × 30 × 2,5 cm.
Añade lo que haga falta en cada caso:
- Edición, si es obra seriada: el número de ejemplar y la tirada (por ejemplo, 3/8).
- Colección, si la obra ya tiene dueño: «Colección particular» basta.
- Crédito de la fotografía, si la hizo otra persona.
Los precios van en una lista aparte y fechada, que envías cuando una galería o un coleccionista la pide.
El currículum artístico, también si empiezas
El CV artístico ordena tu trayectoria por apartados y, dentro de cada uno, de lo más reciente a lo más antiguo. Los apartados habituales son estos, en este orden:
- Datos: nombre, año y lugar de nacimiento, dónde vives y trabajas.
- Formación.
- Exposiciones individuales.
- Exposiciones colectivas.
- Premios y becas.
- Residencias.
- Obra en colecciones.
- Publicaciones y bibliografía.
Cada entrada, en una línea: año, título, espacio, ciudad y, si es distinto del tuyo, país. Solo los datos. Las bases de las Becas de Arte de la Fundación Botín resumían bien lo que se espera de un currículum: estudios realizados, actividades profesionales, exposiciones, premios y becas, en tres hojas como máximo.
Si empiezas, el currículum es corto y está bien que lo sea. Incluye tu formación y los talleres que te hayan marcado, todas las exposiciones colectivas (también las pequeñas), los proyectos que hayas organizado tú, las publicaciones (revistas, fanzines, catálogos colectivos) y las menciones. Cuenta cada cosa como es: una colectiva sigue siendo colectiva aunque la pongas arriba, y quien lee currículums lo nota enseguida. Cuando crezca, cambia los títulos por «selección» y quédate con lo mejor.
Diseño para leerse en pantalla
Si lo vas a enviar en PDF, diséñalo para la pantalla donde se va a leer:
- Formato apaisado, que aprovecha mejor una pantalla horizontal que una hoja vertical.
- Una obra por página, grande, sobre un fondo neutro que deje a la obra todo el protagonismo.
- Una sola tipografía, a un tamaño que se lea sin ampliar.
- La misma composición en todas las páginas de obra: imagen y ficha.
- Texto como texto, que se pueda seleccionar y buscar.
- Enlaces que funcionan: tu correo y, si la tienes, tu web, pulsables.
Deja que la obra respire sobre un fondo liso: los marcos, las sombras y los fondos decorados compiten con ella. El diseño del dossier tiene que parecerse a ti y dejar la obra en primer plano.
Peso, formato y nombre del archivo
Un solo PDF, con el peso que marque la convocatoria y, a falta de límite, por debajo de 10 MB. Las bases suelen ser estrictas: el CAAM pidió para sus residencias un archivo de 5 MB como máximo, y Casa de México en España, 10 MB. Y en el correo también hay techo: Gmail admite 25 MB de adjuntos en las cuentas personales y, por encima de ese peso, convierte los archivos en enlaces de Google Drive, un paso más para quien los recibe.
Para que pese poco y se vea bien:
- Exporta las imágenes a un tamaño razonable para pantalla (bastan unos 2.000 píxeles en el lado largo) y reserva la resolución de imprenta para el papel.
- Incrusta las tipografías al exportar, para que el texto se vea igual en cualquier dispositivo.
- Comprueba el peso final antes de enviarlo.
Ponle un nombre que se entienda cuando llegue a otras manos: apellido-nombre-dossier-2026.pdf, sin espacios ni tildes y con el año. Quien lo recibe guarda decenas de archivos, y entre ellos «Dossier final def 2.pdf» se pierde. Y si tienes web, deja en ella la última versión, en una dirección fija, para poder enlazarla: lo contamos en qué debe tener la web de un artista.
Una versión para cada convocatoria
Lee las bases dos veces y ajusta el dossier a ellas: páginas, palabras, idioma, orden y si se envía en papel o en digital. Algunas convocatorias se presentan en papel: la Fundación Botín pidió para sus Becas de Arte la documentación en DIN A4 por una sola cara, con un máximo de 40 hojas, sin grapas ni encuadernar, el currículum en tres hojas, un resumen del proyecto de cien palabras como máximo y todo en español o en inglés.
La Fundación Botín lo dejó escrito en esas bases con todas las letras: «Se desestimará toda solicitud que no se ajuste a las normas».
Lo más práctico es tener un dossier maestro, completo y al día, y sacar de él cada versión: la de diez páginas para una residencia, la de veinte para una galería, la impresa para una beca. Si te lo diseñamos nosotros, te dejamos la maqueta preparada para que la actualices tú cada año; cuéntanos qué necesitas.
Fuentes
- Fundación Botín: bases de las Becas de Arte (se abre en una pestaña nueva)
- CAAM (Las Palmas de Gran Canaria): convocatoria de residencias artísticas (se abre en una pestaña nueva)
- Fundación Casa de México en España: convocatoria de residencias artísticas (se abre en una pestaña nueva)
- Ayuda de Gmail: adjuntar archivos a un correo (se abre en una pestaña nueva)
- Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: ficha de «Guernica» (se abre en una pestaña nueva)